Los burakumin, los intocables de Japón

Fotografía de burakumin

Una cosa que los visitantes occidentales notan en su visita a Japón es la población homogénea. A diferencia de muchas poblaciones en América, un japonés no se distingue del otro a simple vista. Uno pensaría que Japón está compuesto de una población étnica y de algunos extranjeros que han ido a vivir ahí. Sin embargo, dentro de la población existen algunas minorías. Coreanos, chinos, brasileños y filipinos. También hay otras minorías originarias de Japón, menos conocidas, los Ainu, los Ryukyukan y los Burakumin. Hoy hablaré de estos últimos.

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Popularmente etiquetados como la “raza invisible”, los burakumin componen del 1.5 al 2% de Japón, aproximadamente 2 ó 3 millones de personas. El término se refiere a que la población japonesa normalmente no está consciente de su existencia. Aunque étnicamente son originarios de Japón, esta población ha sido víctima de creencias religiosas y sociales que datan de la era de Tokugawa (1603). Han sufrido severa discriminación y prejuicio de la mayoría de la sociedad. La palabra burakumin usualmente se asocia con delincuentes, gente sin educación, personas violentas que viven en barrios conflictivos.

Si son étnicamente iguales a los japoneses, ¿qué los diferencia? El sintoísmo considera a la muerte y todo lo asociado a ella como algo “impuro” con el concepto de kegare, que tiene su equivalente en el budismo. Los individuos que están en contacto con este estado de la vida se consideran contaminados, impuros. Antes tenían otro nombre más peyorativo, eta (masa sucia), estas personas trabajaban en oficios como peleteros, verdugos, enterradores, carniceros, limpiadores de drenaje, etcétera. Se encontraban en lo más bajo del sistema social antiguo. De acuerdo al sistema feudal de Tokugawa, las profesiones eran asignadas y no se podían cambiar. Estas personas eran similares a los shudras, los intocables de India.

Eventualmente, todos aquellos que se dedicaban a profesiones relacionadas con la muerte comenzaron a formar sus propias aldeas, conocidas como buraku (部落)el vocablo min(民)se refiere a “pueblo”. Así, burakumin (部落民)se refiere a la “gente del pueblo”.

Aunque no hay una distinción física entre los burakumin y la demás gente, durante la época del régimen de Tokugawa era fácil distinguirlos. Cada persona tenía la obligación de vestir cierta vestimenta, usar ciertas sandalias y cierto peinado. Tampoco tenían permitido poseer campos de arroz y tenían que responder a un toque de queda.

Burakumin 2

Los burakumin fueron declarados emancipados por el gobierno después de la Restauración Meiji de 1868. Desafortunadamente, el grupo difícilmente se pudo asimilar al resto de la sociedad y sigue habiendo un estigma. Aunque ha mejorado la situación de la discriminación, hay algunas prácticas que todavía existen hoy en día. Por ejemplo, hay empresas japonesas que llevan a cabo inspecciones de sus empleados para saber si son de ascendencia burakumin para negarles el empleo o para evitar que puedan ascender. Algunas familias también se aseguran que la familia de la pareja con la que se va a casar su hijo o hija no sea burakumin.

En el sistema educativo se ha evitado tratar el tema. El Ministro de Educación y algunas otras organizaciones de burakumin son de la idea de que “si los temas no se discuten, nunca ocurrieron”. De acuerdo a ellos, la conciencia de que hubo discriminación hace que continúe habiendo, y hablar del tema abiertamente se considera un acto de discriminación hacia el grupo, totalmente lo opuesto a las políticas anti-racismo en occidente.

Un ejemplo de esto ocurrió en el 2009, cuando Google Earth mostró una versión en la cual se podía ver un mapa del antiguo Japón, con ubicaciones detalladas de aldeas y distritos de burakumin. Esto llevó a un escándalo en el que grupos civiles y el Ministro de Educación exigieran a Google que retirara el mapa.

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