La Restauración Meiji y la primera mitad del siglo XX (1868-1945)

Restauración MeijiEn el artículo anterior se habló de la historia de Japón desde el periodo Azuchi-Momoyama hasta el periodo Edo (1573-1868). Ahora hablaremos de la Restauración Meiji y la primera mitad del siglo XX. Con el fin de la era de Tokugawa el imperio fue restablecido y su capital cambió a la actual: Tokyo.  El poder de los bakufu de Tokugawa fue transmitido a pocas manos de nobles y miembros de antiguas familias de samurái.

Las reformas subsecuentes implicaron grandes cambios en la estructura social de Japón. El sistema rígido de cuatro clases se disolvió, siendo los grandes perdedores los samurái, que perdieron sus privilegios. Las reformas también permitieron algunos derechos humanos como la libertad religiosa, establecida en 1873. Los daimyo tuvieron que ceder sus tierras al imperio, que las dividió y estableció las prefecturas. El sistema educativo se inspiró en el sistema francés y luego en el sistema alemán. Después de un periodo de “occidentalización” hubo un renacer del nacionalismo, promoviendo el confucianismo y el sintoísmo, así como el culto al emperador en instituciones educativas.

El sector agrario se industrializó, y se fomentó el intercambio de nacionales para estudiar, así como trajo instructores del exterior para enseñar en las escuelas. También se implementaron vías de comunicación y transporte por medio de inversiones del gobierno. Además, la restauración favoreció el desarrollo de empresas familiares, que luego fueron conocidas como zaibatsu. El gobierno adquirió una estructura democrática, estableciendo un parlamento que respondía al emperador.

Primera guerra sino japonesa

Los intereses territoriales de Japón lo llevaron a dos guerras en este periodo: La Guerra Sino-Japonesa (1894-1895), en la que ganó Taiwán, pero la tuvo que devolver por presión de Rusia, Francia y Alemania; y la Guerra Ruso-Japonesa, en la que triunfó y logró anexar la península de Corea. Con la muerte del emperador Meiji, la clase oligarca (Genro) vio el fin de su poderío.

Aunque Japón se pronunció a favor del Eje Aliado, su participación en la Primera Guerra Mundial fue muy limitada. Sin embargo, tuvo varios roces con las potencias occidentales por cuestiones raciales, como lo muestra el acta de exclusión estadounidense, que prohibió la migración de japoneses a Estados Unidos durante un periodo breve de tiempo.

La crisis económica empeoró con el Terremoto de Kanto en 1923, y la crisis económica mundial de 1929. La clase militar decidió nuevamente intervenir en la política, valiéndose del asesinato de opositores, persecución al comunismo, adoctrinamiento y censura. Pronto varios miembros del ejército y la marina ocuparon los principales puestos políticos.

Los levantamientos de la población China en Manchuria hicieron que Japón bombardeara la región para defender a sus ciudadanos. Esto generó el descontento de varios países dentro de la Liga de las Naciones, y en 1933 Japón se retiró de la Liga. Cuatro años más tarde ocurrió la Segunda Guerra Sino-Japonesa, en la que Japón ocupó las costas chinas. Si bien logró triunfar, el conflicto continuó en menor escala hasta 1945. Los intereses por expandirse continuaron, esta vez dirigidos a tomar la península de Indochina, perteneciente a Francia. Estados Unidos y Gran Bretaña reaccionaron con un boicot petrolero que obligaron a que Japón se apropiara de Indonesia de Holanda, que tenía recursos petroleros. Japón entonces se alineó con las Potencias del Eje, Alemania e Italia.

Batalla de Midway

El bombardeo a la isla de Pearl Harbor provocó que Estados Unidos entrara a la guerra. Después de la batalla de Midway, Japón comenzó a perder las batallas, siendo la más sangrienta la que se libró en Okinawa en la primavera de 1945. Ante la negativa de la clase militar de una capitulación, Estados Unidos dejó caer una bomba nuclear en Hiroshima y Nagasaki los días 6 y 9 de Agosto. El Emperador Showa finalmente aceptó la capitulación incondicional el 14 de Agosto.

 

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