Japón reinterpreta el artículo 9 de la Constitución

Shinzo Abe

Después de fuertes confrontaciones en la cámara y de tres días de protestas públicas, la cámara alta finalmente aprobó dos leyes de seguridad este sábado que marcarán un distanciamiento del pacifismo japonés de la posguerra.

La aprobación de estas leyes era una de las grandes ambiciones de la administración de Shinzo Abe. Su objetivo era encontrar una forma de eliminar las restricciones legales que imponen en la constitución la renuncia de la guerra y la limitación del uso de las Fuerzas de Autodefensa para fines domésticos exclusivamente. La modificación en la interpretación de la constitución pretende apoyar a misiones en el extranjero y fortalecer la alianza entre Japón y Estados Unidos.

confrontación entre opositores y partidarios

Debido a que la coalición del primer ministro es dominante en las cámaras baja y alta, la oposición fue poca. Sin embargo, hubo un altercado entre miembros del Partido Demócrata y aquellos a favor, lo que resultó en disturbios dentro de la cámara que lograron aplazar el proceso por un momento.

De acuerdo a las encuestas de opinión, la mayoría del público se opone a la legislación y piensan que las explicaciones del gobierno no son suficientes. Una encuesta llevada a cabo por el diario Asahi Shimbun el 12 y 13 de septiembre muestra que el 54% de 1994 encuestados se opone a las reformas y sólo 29% las apoya.

Una de las reformas enmienda 10 leyes relacionadas con la seguridad para eliminar restricciones a las Fuerzas de Autodefensa, incluyendo el artículo 9, que desde la existencia de la constitución prohíbe su uso para defensa colectiva. Esto quiere decir que ahora si un país aliado de Japón es atacado, éste puede responder mandando ejército.

protestas contra la reforma al artículo 9

La otra reforma crea una ley permanente que le permite a Japón enviar a las Fuerzas de Autodefensa en el extranjero para apoyo logístico en operaciones autorizadas para las Naciones Unidas que involucren cooperación multilateral. La eliminación en la prohibición de defensa colectiva, o del derecho de defender a un aliado bajo ataque siempre fue considerado siempre fue interpretado dentro del artículo 9 de la constitución que renuncia a la guerra. Así que en lugar de enmendar la constitución, que era una labor imposible, Abe simplemente modificó su interpretación para permitir la defensa colectiva.

Abe argumentó que la alianza Japonesa-Estadounidense sería severamente dañada si Tokyo se rehusara a defender a Estados Unidos durante operaciones cuyo objetivo es defender a Japón. Bajo el acuerdo de seguridad entre ambos países, Estados Unidos está obligado a defender a Japón en caso de contingencias, pero Japón no tenía que defender a Estados Unidos hasta ahora. En su lugar, Japón le permite a Estados Unidos tener bases militares en suelo japonés, como en el caso de Okinawa.

Cámara japonesa

Muchos votantes temen que las nuevas leyes involucren a Japón en una guerra de Estados Unidos, debido a su dependencia en el poder militar y diplomático hacia Washington. También expresaron que este movimiento sin precedentes invalidarían a la constitución, ya que varios académicos consideran que las nuevas leyes violan el artículo 9. Sin embargo, expertos en seguridad y diplomacia aprobaron la nueva reforma, debido al crecimiento del poderío militar en China y la presencia menguante de Estados Unidos en la región de Asia-Pacífico. Bajo las nuevas leyes, Japón teóricamente tendría permitido utilizar la defensa colectiva para ir en auxilio de un aliado —como Estados Unidos — bajo tres condiciones: si la supervivencia de Japón está en riesgo, si no existe otra alternativa, y si el uso de la fuerza se mantiene en el “mínimo necesario”.

La carta de las Naciones Unidas permite este derecho a todos los países miembros, incluyendo a Japón en la posguerra. Pero ningún país sigue al pie de la letra tales restricciones.

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