Historia del imperialismo de Japón

Imperialismo japonés mapa

Una etapa oscura de la historia de Japón es su época imperialista. La escasez de recursos primarios lo obligaba a importar materiales de otros países de Asia y exportar productos manufacturados. Por medio de la industrialización, Japón tuvo la capacidad de dominar la venta de estos bienes, especialmente textiles.  Como un país que progresaba, Japón se preocupaba por llegar a ser un Estado fuerte y no sufrir la dominación de occidente como en el caso de otros territorios en el sudeste asiático y en China.

Fukuzawa Yukichi

Uno de los oligarcas que administraba el imperio en nombre del emperador Meiji fue Fukuzawa Yukichi en 1885 describió la necesidad de Japón de ser líder en Asia y de comportarse “de la misma forma que los países civilizados de Occidente”, y añadió que “Podríamos ser mejores que China y Corea del mismo modo que lo hacen los países occidentales”. Militarmente, Japón se benefició no solo de su industrialización acelerada, sino también de ser una isla, y de tener a China, su rival militar, paralizado por la presencia extranjera. En la competencia imperialista con el occidente, Japón tenía la ventaja de estar posicionado geográficamente cerca de los objetivos de su interés, como China, Manchuria y Corea.

Emperador Meiji

Por último, la ideología de Japón también los motivaba a llevar a cabo un proyecto imperialista. La creencia de que Japón había sido fundada por dioses lo llevaba a pensar que su país era superior a los de la región. Esto fue expresado en 1868 cuando Japón envió a Corea el anuncio de la restauración Meiji. El anuncio implicaba que el emperador japonés era superior en estatus al gobernante de Corea. El gobernante rechazó el mensaje de Japón y en respuesta varios patriotas japoneses lo tomaron como una afrenta a la dignidad nacional de Japón. Los siguientes meses de diálogo entre ambos países solo llevaron a que la situación se volviera más tensa.

En la década de 1870, finalmente navíos y tropas japonesas amenazaron a los coreanos de atacar el puerto de Pusan y la isla de Kanghwado. Finalmente en 1876 Corea firmó un tratado redactado por los japoneses, en el que se le otorgaba la extraterritorialidad de Corea, exención de tarifas y reconocimiento de la divisa japonesa en los puertos comerciales. En 1878 una rama del Banco Daiichi se estableció en Pusan, que motivó a más comerciantes japoneses a abrir negocios en Corea. Los comerciantes japoneses compraban arroz, soya, pieles de ganado y oro a precios bajos y los revendían en Japón. Las exportaciones de Corea a Japón comunmente se revendían en Europa, especialmente con Reino Unido y Estados Unidos.

rebelión de Tong Hak

Para la década de 1890, con la expansión rusa en mente, los estrategas japoneses miraron a Corea como una zona de defensa. En 1894 la guerra entre Japón y China se acercaba. Ese mismo año estalló una rebelión campesina en contra de los extranjeros en Corea, el Tong-hak. El rey de Corea pidió ayuda para controlar los disturbios, y China mandó un ejército de 2 mil soldados a Corea. Japón se opuso, denunciando que era una violación al acuerdo de 1885 de la Convención de Tianijn. La rivalidad entre China y Japón con respecto a Corea llegó a ser un tema más relevante que el incidente de Tong-hak.

Mientras tanto, patriotas activistas japoneses afirmaban que el honor de Japón estaba en peligro. Entonces Japón envió tropas a Corea, tomó el palacio imperial y para septiembre de ese año ya controlaba la mayoría de Corea y el Mar Amarillo. El rey Min de Corease refugió en territorio ruso. Algunos japoneses estaban involucrados en el asesinato de la reina, y hubo expulsiones de aquellos que apoyaran a China.

tratado de Shimonoseki

La armada japonesa avanzó al Norte hacia Manchuria. Ahí capturaron un arsenal marítimo en la península de Liaodong, conocida hoy como Lushun. También ocuparon Weihaiwei en la península de Shandong. La armada rudimentaria china fue superada por las fuerzas modernas de Japón, y en 1895 se firmó el Tratado de Shimonoseki que cedía a Japón control sobre Lushan, Dalaian y la península de Liaodong en la punta de Manchuria, además de cederle Taiwán y obtener permisos de residencia y comercio para japoneses.

Un grupo de activistas taiwaneses apoyados por oficiales chinos rebeldes desafiaron a Japón y se declararon una república, la primera república independiente en Asia. Japón envió ejército en cuestión de meses y aplastó a la oposición, anexando así a Taiwán. Mientras tanto, en 1894 en Londres, Japón firmó un nuevo acuerdo comercial y tratado de navegación, el Tratado Aoki-Kimberley, que abolía los derechos británicos sobre Japón y le proveía de reciprocidad como nación más favorecida. Estados Unidos le siguió con un acuerdo similar, y después Rusia y Alemania en 1895. En 1896 firmó acuerdos similares con Francia y los Países Bajos.

triple intervención japonesa

Reino Unido aceptó de buena gana las pretensiones imperialistas de Japón para detener el avance ruso. El gobierno estadounidense instruyó a sus representantes para no hacer comentarios negativos sobre Japón. Francia y Alemania apoyaron a Rusia, que vio las victorias japonesas como un peligro para la línea ferroviaria de Manchuria a China. La presión de Rusia, Francia y Alemania, conocida como la Triple Intervención, resultó en que Japón devolviera los territorios adquiridos de Manchuria y la península de Shandong a China. Además, al sobornar a oficiales chinos, Rusia adquirió un permiso de 25 años en el Lushan (que para entonces se llamaba Port Arthur), y Alemania obtuvo control sobre la bahía de Jiaozhou al sur de la península de Shandong. Gran Bretaña arrendó a Hong Kong por 99 años y obtuvo control de Weihaiwei al norte de Shandong, y aceptó quedarse ahí mientras los Rusos se quedaran en Lushan. Francia obtuvo control de una porción de la península de Shandong y Guangzhou (Cantón) al sur de China.

Mientras tanto, en Japón el aprovechamiento de los demás países de la victoria japonesa fue tomada con resentimiento. La Triple Intervención exacerbó el sentimiento nacionalista japonés y lo llevó a fortalecer su ejército y mejorar la manufactura del equipo militar. Finalmente Rusia mejoró sus relaciones con Corea y mandó una misión militar. Para 1898 Rusia y Japón acordaron no interferir en la política coreana y consultarse mutuamente antes de mandar consejeros militares o financieros a Corea. Sin embargo, las piezas ya estaban puestas para el estallido de la Primera Guerra Mundial. Finalmente las consecuencias de este episodio se resienten todavía el día de hoy, con algunas disputas territoriales que quedaron sin resolver como el de las islas Senkaku/Diaoyu o Takeshima/Dokdo.

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