Artículo 9 de la Constitución y la renuncia a la guerra

Hirohito Constitución

Luego de la Segunda Guerra Mundial, Japón fue ocupado por Estados Unidos hasta 1952, cuando concluyó la guerra de Corea. Durante ese tiempo se formuló una nueva constitución para la nación japonesa. En 1947 fue rectificada. Varios aspectos de esta constitución son interesantes, y acercaron más al gobierno japonés a una forma de gobierno occidental. El emperador dejó de tener funciones políticas y se convirtió en una figura simbólica y se creó un parlamento al estilo inglés. Sin embargo, una de las cláusulas más notorias e importantes de esta constitución es la del artículo 9.

El artículo 9 de la Constitución es el único incluido en el Capítulo II de la misma, que habla de la renuncia a la guerra. El artículo dice lo siguiente:

“Apreciando sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solución en disputas internacionales.

“Con el objeto de llevar a cabo el deseo expresado en el párrafo precedente, no se mantendrán en lo sucesivo fuerzas de tierra, mar o aire como tampoco otro potencial bélico. El derecho de beligerancia del estado no será reconocido”.

Dicho de otra manera, Japón renuncia a tener un ejército para evitar el uso de este para la guerra. Desde entonces el gobierno japonés ha cumplido su palabra. Sin embargo, para cuestiones de seguridad interna el gobierno japonés cuenta con las Fuerzas de Autodefensa, además de contar con la policía. Las Fuerzas de Autodefensa se encargan de establecer el orden en casos que van más allá de las capacidades de la policía, pero están subordinadas a esta y no pueden atacar a civiles.

Constitución 1947

El artículo, único en su especie en el mundo, le ha permitido a Japón disponer de recursos que antes se destinarían al mantenimiento de un aparato militar para enfocarse en el crecimiento económico. Sin embargo, para cuestiones de defensa externa, el gobierno japonés tiene prohibido utilizar estas fuerzas. Es decir, las Fuerzas de Autodefensa no pueden salir del país para defenderlo. Este punto vulnerable fue arreglado por medio del Tratado de Cooperación Mutua y Seguridad entre Japón y Estados Unidos, que permite a este último depositar sus fuerzas militares en la base de Okinawa. Aunque este tratado soluciona la cuestión de defensa exterior, fue recibido amargamente por la población japonesa y ha sido sujeta a debate junto con el artículo 9.

En la política japonesa hay grupos de interés que se oponen al mantenimiento de fuerzas armadas estadounidenses, y están empujando a favor de una reforma al artículo 9 que permita al gobierno japonés tener un ejército. Por otro lado hay grupos que se oponen a esto y más bien promueven al artículo 9 como un ejemplo a seguir para los demás países.

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