Este año se han lanzado al menos tres películas hollywoodenses de alto presupuesto basadas en películas originales de Japón: “Alita: Battle Angel, “Pokemon Detective Pikachu” y “Godzilla: King of the Monsters”. Además, este año también se anunció que Legendary Entertainment y Warner Bros filmarán versiones estadounidenses de “Gundam” y “Akira” respectivamente. Una adaptación de videojuegos como Sonic de Sega saldrá en noviembre, seguida de otra adaptación de Monster Hunter y Super Mario en el 2022.

Live action de Ghost in the Shell
Live action de Ghost in the Shell

La película de anime con mayor recaudación en la historia es “Your Name” está siendo grabada para una versión live action, bajo la dirección de J. J. Abrams, de Star Wars. Además, otras adaptaciones como “Attack on Titan” y la icónica Hello Kitty también están en camino.

Hasta ahora, las versiones hollywoodenses de contenidos japoneses han recibido opiniones mixtas, con algunas pocas que han logrado ganancias respetables, pero pocas ventas en taquilla. La mayoría de los fans voltean a ver las historias originales y se preguntan, ¿por qué no lo pueden hacer bien?

Jeff Gomez es fundador CEO de Starlight Runner Entertainment, una compañía de producción de Nueva York que actualmente está introduciendo el universo de Ultraman a estudios occidentales. Para Jeff Gomez, los problemas son culturales. Gomez ha sido fan de historias japonesas por gran parte de sus 56 años.

Criado por su padre afrolatino y su madre, una judía caucásica estadounidense, para Gomez series como “Marine Boy”, “Kimba el león blanco” y “Gigantor” le ayudaron a escapar de su vida de bullying y aislamiento.

“Las series japonesas no te hablan con desprecio,” dice Gomez. “Tienen un tono serio y retan al televidente intelectualmente. De pequeño era un lector ávido, así que leía hasta los créditos. Estaba familiarizado con nombres como Osamu Tezuka y Go Nagai. Eran conocidos como ‘celebridades’. Algo muy diferente al modelo estadounidense, donde la mayoría de escritores eran sólo asistentes.”

Alita: Battle Angel. Versión live action de la serie de anime homónima.
Alita: Battle Angel. Versión live action de la serie de anime homónima.

Incluso al día de hoy, la autoridad que Japón le da a sus artistas con frecuencia choca de frente con concesionarios estadounidenses, quienes creen que con ofrecerles comidas lujosas a los directores del estudio y CEOs es todo lo que se requiere para sellar un contrato. Es lo que ocurrió con Masakazu Kubo de Shogakukan, productor de “Pokemon”, quien llama a este fenómeno el “modelo Walmart” en el cual “los comerciantes compran barato, y venden barato en cantidades enormes, y se llevan todo el dinero. No les interesa quién hizo el producto.”

El despegue de Gomez como productor creativo ocurrió a finales de los noventas con “Turok: Dinosaur Hunter”, un juego para Nintendo 64 que ayudó a crear y transformar la franquicia en cómics, juguetes y novelas gráficas. Mattel, el productor de juguetes estadounidense se dio cuenta y lo contrató para llevar a cabo un spinoff similar con “Hot Wheels”.

Después de fundar Starlight Runner en el 2000, el currículum de Gomez incluye una larga lista de franquicias globales y marcas de clase mundial. Trabajó para “Avatar”, “Piratas del Caribe”, “Las tortugas ninja” y “Transformers”, y para marcas multinacionales como Coca-Cola, Sony y Pepperidge Farm.

Jeff dice que nada de esto habría sido posible sin el amor a la cultura pop japonesa y lo que le enseñó sobre el compromiso creativo y emocional.

Historias japonesas como “Galaxy Express 999” de Reiji Matsumoto y “Space Pirate Captain Harlock” y su favorito, tokusatu, que evolucionan en un cosmos de personajes y universos que contienen otros mundos, algunos de los cuales son sugeridos o insinuados. Gomez les llama “montañas distantes”, un término usado en diferentes regiones e idiomas que J.R.R. Tolkien inventó para su Tierra Media en “El señor de los anillos”.

Tal vez nunca podremos visitar Nebula M78 de Ultraman, el espacio exterior ficticio que es hogar de la mayoría de personajes alienígenas de Ultraman, pero creemos en él porque los creadores lo hacen. En comparación con historias estadounidenses como Marvel Comics y DC Comics, que son más centralizadas y cohesivas, las narraciones japonesas no siempre tienen sentido. Pero son más expansivas y más innovadoras de manera consistente.

“El modelo de historia japonesa” no tiene que estar recordándome la premisa de la serie, ni tiene que resumir constantemente lo que ocurrió antes,” dice, “y no se repetía o se reiniciaba en términos de formato, como ocurre con ‘Spider Man’ o ‘Superman’. Las historias japonesas eran seriales por naturaleza y me dejaban con deseos de aprender más. Todo esto es muy diferente de las caricaturas estándares estadounidenses y películas de monstruos de la época.”

Es de poco sorprender que servicios de streaming como Netflix y Crunchyroll ahora encuentran una fuente rica en el anime, en parte por su libertad de formato: Las series pueden ajustarse al estilo japonés de narrativa mejor que un régimen de películas hechas en molde y de 90 minutos.

Pero la malinterpretación cultural más grave que hace Hollywood, según Gomez, es emocional. Los estilos de visualización y los efectos de animes clásicos como “Ghost in the shell” han sido recreados fielmente y vívidamente en Hollywood por años, siendo el ejemplo más obvio Matrix de 1999, que fue un homenaje a las técnicas de ciencia ficción en el anime. La mirada distintiva, el sentido y el ritmo del anime son parte medular del estilo japonés que han sido fielmente reproducido en Hollywood.

Godzilla: King of the Monsters

Sin embargo, en el sentido emocional las historias japonesas todavía tienen códigos densos que Hollywood no logra decifrar.

En “Kikaider”, por ejemplo, “hay un nivel de gravedad y seriedad absoluta en materia de la vida y la muerte.” Esa seriedad hizo eo en un niño solitario con una vida entre Nueva York, Puerto Rico y Hawaii. “La resonancia emocional en la relación entre la historya y la audiencia, o lo que llamamos ‘participantes’ es sincera y detallada. Te convence de la veracidad de estos personajes ficticios.”

El héroe epónimo de “Kikaider”, un androide dañado llamado Jiro, tiene un circuito de conciencia defectuoso en su cerebro robótico, que le previene distinguir el bien del mal. Para Gomez, es el tipo de detalle que invoca a una mayor empatía que trasciende los límites del libreto y los efectos especiales.

“Japón crea esta sensación de anhelo mejor que cualquier otro país del mundo,” dice. “Lo puedes ber en Dragon Ball Z. En Estados Unidos se trata de verse ‘cool’: Miradas furtivas. En Japón, es operístico.”

Para Gomez, también es pragmático, lo que le da a él la confianza de construir una carrera profesional mientras el resto del mundo busca comprender por qué las historias japonesas tienen un sentido mayor y más profundo.

Rodrigo es Licenciado en Relaciones Internacionales por el ITESM, cuenta con Maestría en Negocios Internacionales por la Universidad de Suzhou. Se especializa en temas de Asia Oriental. Traductor e intérprete consecutivo de japonés, chino, inglés y español, cuenta con experiencia en la industria automotriz e inversión. Actualmente es fundador de Qualli, una empresa de traducción y consultoría comercial.