La población japonesa es cada vez más anciana.
La población japonesa es cada vez más anciana.

Garantizar suficiente mano de obra es una condición indispensable para el crecimiento económico. Mientras la población de Japón va disminuyendo, y la población laboralmente activa (de 15 a 64 años) también se reduce, se vuelve importante para la economía japonesa asegurar suficiente mano de obra en el futuro expandiendo la participación de la mujer en el mercado laboral, aceptando más trabajadores extranjeros o sustituyendo la mano de obra humana con inteligencia artificial o robots. Pero el camino está lleno de dificultades.

En el 2017 Japón tenía una mano de obra de 67.2 millones de personas. Comparado con su punto más alto en 1998, esta cifra sólo representa una disminución de 700 mil personas. En años recientes, el ritmo al que declina la fuerza laboral fue mitigado porque muchos trabajadores potenciales pudieron encontrar trabajos debido a la escasez de mano de obra durante la recuperación de la economía.

Sin embargo, el pronóstico del gobierno muestra que la fuerza laboral se encogerá a 58 millones para el 2030, una caída del 14% en los próximos 13 años. Para el 2065 se estima que la caída será del 40% debido a la decreciente población joven.

Una fuerza laboral en declive no sólo estanca la economía, sino que también debilita el consumo, y afecta negativamente a la economía del lado de la oferta y de la demanda. Para lidiar con esto, el país necesita promover la participación laboral de la mujer, los ancianos y los trabajadores extranjeros.

La tasa de participación laboral por gente de la tercera edad ya es alta en Japón. La tasa en hombres es del 31.1%, comparada con el 23.4% en Estados Unidos, 21.2% en Suecia y 8.6% en Alemania. La participación de gente hasta la edad de 65 en el mercado laboral está casi garantizada bajo la ley de empleabilidad para ancianos.

Sin embargo, a partir de los 65, la participación laboral está restringida por una cláusula en el sistema de pensiones que reduce los beneficios para gente con empleos, basándose en sus ingresos, preocupación por su condición física y falta de familiaridad con las tecnologías de información. 

Las mujeres son mano de obra potencial que no ha sido aprovechada en Japón.
Las mujeres son mano de obra potencial que no ha sido aprovechada en Japón.

El empoderamiento de la mujer tiene la intención de proveer de mano de obra. La tasa de participación de la mujer en Japón todavía está muy por debajo de otras economías desarrolladas, así que hay un potencial para cubrir la escasez de mano de obra al aumentar la participación de la mujer. En el 2015, la participación de mujeres entre 25 y 54 años era del 75.2% comparado con 88.3% en Suecia, 82.7% en Francia y 82.5% en Alemania. Por lo tanto, un incremento del 10% en participación laboral podría agregar 2.4 millones de trabajadoras al mercado laboral.

Por supuesto, sería difícil llenar la brecha en el suministro de mano de obra sólo con aumentar la participación de la mujer. También hay un problema relacionado: El apoyo sistemático para madres que quieren trabajar es insuficiente. En el pasado, la participación laboral de la mujer solía caer rápidamente cuando se acercaban a la edad de 30 debido a la falta de dicho apoyo, y se recuperaba una vez que terminaban de criar a sus hijos. Este fenómeno ha desaparecido casi por completo en años recientes. La razón es que la mujer está asumiendo cada vez más trabajos irregulares como trabajos de medio tiempo. Aún no hay garantía de una carrera profesional sin interrupciones para las mujeres que crían hijos.

Sin mejorar las condiciones de la mujer en el trabajo, su empoderamiento en el mercado laboral corre el riesgo de imponerles la difícil decisión entre trabajar y tener hijos, y puede persuadir a varias mujeres a decidirse por el trabajo y reducir aún más la tasa de fertilidad. De ser así, el empoderamiento de la mujer podría tener un efecto opuesto al esperado en el largo plazo.

Estudiantes inmigrantes atendiendo una escuela en Japón.
Estudiantes inmigrantes atendiendo una escuela en Japón.

Recientemente la introducción de más trabajadores extranjeros ha sido un tema de debate. El gobierno ha entregado a la cámara una propuesta de enmienda de la ley de control de inmigración que podría eliminar la prohibición de trabajadores extranjeros en labores de cuello azul, una de las reformas más trascendentales en caso de ser aprobada. El gobierno, sin embargo, no tiene la intención de aceptar inmigrantes. Aquellos trabajadores extranjeros, con la excepción de aquellos de cuello blanco, sólo tendrían permitido quedarse hasta cinco años y no se les permitiría llevar miembros de la familia, aunque a trabajadores calificados sí se les permite.

Japón no ha aceptadi inmigrantes mas que trabajadores de ascendencia japonesa de Sudamérica. De acuerdo a la OECD, la tasa de gente nacida en el extranjero y que vive en Japón es de 1.9% para el 2017. El promedio en otros países de la OECD es de 13.1%. Debido a su sociedad casi monocultural, la aceptación de un gran número de inmigrantes ha sido un tema sensible en Japón. Pero en el largo plazo, la respuesta a su mano de obra decreciente y la tendencia de la globalización, será indispensable para Japón darle la bienvenida a más extranjeros a su sociedad. De otra manera, será difícil para el país lograr un crecimiento económico sustentable.  Otra cuestión es si los trabajadores extranjeros escogerán ir a Japón a trabajar. Japón ha dejado de ser uno de los países más atractivos para trabajadores extranjeros.

Existen argumentos en contra de recibir más extranjeros debido al posbile efecto adverso en el mercado laboral. Es decir, la entrada en gran escala de mano de obra extranjera podría aumentar el desempleo doméstico o reducir los sueldos de trabajadores no calificados japoneses. Sin embargo, estudios empíricos indican que la influencia de los trabajadores extranjeros en el mercado laboral doméstico es despreciable.

Más preocupante es que los negocios japoneses, satisfechos con cubrir la escasez de mano de obra con trabajadores extranjeros, se nieguen a mejorar su productividad. Una mayor productividad es el factor más importante para el crecimiento económico sustentable.

Robots: ¿Una amenaza para la mano de obra?
Robots: ¿Una amenaza para la mano de obra?

Investigadores en la Universidad de Oxford publicaron un artículo preocupante en el 2013 que dice que muchos trabajos serán reemplazados por inteligencia artificial o robots, y muchos de los trabajos actuales podrían desaparecer. Un resultado más relista en Japón es que la Inteligencia Artificial acelerará la mejora en productividad y que, al mismo tiempo, se utilizarán más trabajadores extranjeros para compensar la escasez de mano de obra.

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