Música folclórica y popular japonesa

La música folclórica japonesa tiene una fuerte influencia de sus vecinos asiáticos. El gagaku es el mayor ejemplo. Este tipo de música fue transmitido de la península coreana y fue asociada con rituales sintoístas que se mezclaron con canciones regionales japonesas. Los músicos que reproducen esta música actualmente en el Departamento de Música del Palacio Imperial son descendientes directos de los fundadores del gremio en el siglo VIII.

Los instrumentos que interpretan el gagaku son varios. El biwa, que es un laúd de mástil corto de cuatro cuerdas, y que se toca con una púa grande; el koto, que es una especie de harpa horizontal de trece cuerdas y dos metros de longitud; la sakuhachi, una flauta de bambú de cinco orificios; y el shamisen, que es un laúd de tres cuerdas y que también se usaba para el teatro kabuki o el teatro de marionetas.

Fuera de la música tradicional, un género que ha tenido éxito en Japón y el exterior ha sido el J-Pop. Normalmente los integrantes de estas bandas son encontrados por cazatalentos, y luego son sometidos a un proceso de adiestramiento antes de hacer su debut. Muchos de ellos luego se dedican a aparecer en comerciales o programas televisivos antes de retirarse. Un ejemplo de este tipo de estrellas es Matsuda Seiko, quien continúa sacando éxitos.

Por último, existen varios ejemplos de compositores y directores de música clásica occidental, como Dan Ikuma, autor de la ópera Yuzuru, o Toru Takemitsu, compositor autodidacta. El director Ozawa Seiji, el violinista Goto Midori y la pianista Uchida Mitsuko son intérpretes reconocidos internacionalmente.

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