En un país con una cultura de trabajo excesiva, renunciar no es una tarea fácil.

Yuichiro Okazaki y Toshiyuki Niino son cofundadores de la startup japonesa que ofrece Exit, un servicio que envía notificaciones de renuncia por ti.

Había una vendedora de 24 años en una compañía de seguros que estaba cansada de que le gritaran cuando no alcanzaba la cuota mínima. Y había un diseñador cansado que trabajaba más de 160 horas por horas extra. Y el empleado de la tienda de ramen que sufría de estrés al punto de convertirse en depresión.

Todos tenían un problema en común. Por una razón u otra, no podían reunir el valor para renunciar. En su lugar, solicitaron los servicios de la startup japonesa Exit para que hicieran la llamada.

“Renunciar puede ser una experiencia estresante. Estamos aquí para darte un sentimiento de alivio haciéndonos cargo,” dijo Toshiyuki Niino, cofundador de Senshi S LLC, una startup japonesa que él y su amigo Yuichiro Okazaki lanzaron el año pasado.

La compañía opera Exit, un servicio que comunica a los empleadores la renuncia de sus empleados a cambio de una tarifa: ¥50,000 (450 dólares) para empleados de tiempo completo y ¥40,000 para empleados de medio tiempo. Clientes frecuentes tienen un descuento de ¥10,000.

Si la gente lo considera caro o no depende de qué tan desesperados están. Pero si el negocio es indicador de su éxito, para muchos es una inversión que lo vale con tal de tener paz espiritual. En un año, Niino y Okazaki establecieron el negocio, y han sido intermediarios en la renuncia de 700 a 800 clientes a lo largo y ancho de Japón. El número sigue al alza.

La startup japonesa se beneficia incide en un periodo de mejora económica

publicidad de la startup japonesa Exit
Publicidad de Exit

En medio de un mercado de empleos ajustado y una economía que va mejorando, más trabajadores están cambiando de empleo, atraídos por mejores sueldos y menos horas de trabajo.

El ministerio del trabajo dice que en el 2017 hubo 5.05 millones de trabajadores que encontraron nuevos empleos en menos de un año de haber renunciado a su último empleo, más de 270 mil con respecto al año anterior. De ellos, 36.2 recibieron mejores sueldos, 0.9 puntos más que en el 2016.

Puede ser un buen augurio para el primer ministro Shinzo Abe, quien planea sacudir el rígido mercado laboral. Pero en un país con una cultura de trabajo excesiva, renunciar no es una tarea fácil.

Las pilas de formularios que hay que llenar, jefes que incesantemente tratan de convencer a sus subordinados que recapaciten su renuncia y la recriminación silenciosa que llena la oficina se ponen en el camino, y Niino, que trabajó en tres compañías antes de tomar el camino del emprendimiento, dice que entiende de primera mano la psicología de aquellos que se acobardan frente a un proceso extenuante.

“Renunciar debería ser algo positivo,” dijo el fundador de la startup japonesa de 28 años en su oficina en Tokyo. “Es bueno para las compañías también. Los empleados que consideran renunciar en general no son muy productivos. Pueden resolver el desajuste de talento desde temprano y eso ayudaría a mejorar la fluidez del mercado laboral.”

La cultura corporativa japonesa ha estado bajo presión para revisar sus prácticas laborales desde el suicidio de la empleada de 24 años del gigante Dentsu Inc. que atrajo la atención de los medios en el 2015. La muerte de la mujer fue considerada karoshi, o muerte por exceso de trabajo.

Niino y Okazaki dicen que han trabajado para clientes que se sentían arrinconados al punto de que consideraban quitarse la vida. Para ellos, Exit ofrece una solución que les salvó la vida.

Cómo aplicar a los servicios de Exit

logo de la startup japonesa Exit
Logo de Exit

Después de aceptar una solicitud en línea y que se hace el depósito, Exit contacta al empleador y le notifica la intención del cliente de renunciar y que, como en muchos casos, dejará de asistir al trabajo. Exit también funge como intermediario para otras solicitudes que el cliente pueda tener, como vacaciones pagadas, pero especifica que cuando se necesite un abogado, el cliente está por su cuenta.

“Somos estrictamente el mensajero y no nos metemos en asuntos legales,” dijo Okazaki.

Algunos empleadores hacen un escándalo y exigen ver a los empleados para hablar directamente, pero al final todos han cedido. El papeleo necesario y los artículos pertenecientes al cliene y que requieren ser devueltos son intercambiados entre el cliente y el empleador por correo, mientras Exit comunica cualquier duda entre ambas partes.

La constitución garantiza la libertad para escoger una profesión, mientras que el código civil asegura la libertad de retirarse, con dos semanas a partir del día que se hace la notificación. En la mayoría de los casos, los clientes de Exit utilizaron las vacaciones pagadas para ese periodo, o si no tenían, optaron por ausentarse.

“Algunos empleadores se sorpenden de que exista un negocio como el nuestro,” dijo Niino.

De hecho, Exit ha encongrado un nicho al atender la demanda en un país donde cambiar de empleo es todavía mal visto. También es un negocio que requiere poca inversión de capital y experiencia. A diferencia de la startup japonesa típica en su etapa inicial, Senshi S, que pronto se convertirá en Exit Inc., ya está generando ganancias.

Los orígenes de Sachi S

Los dos fundadores emprendieron caminos muy distintos después de que estudiaron en la misma escuela primaria en Kamakura, prefectura de Kangawa.

Niino trabajó en tres grandes compañías luego de graduarse de la Universidad de Aoyama Gakuin: SoftBank Telecom Corp. (ahora SoftBank Corp.), Recruit Technologies Co., y CyberBuzz Inc. Sólo pasó un año en los primeros dos empleos, desilusionado del trabajo y harto de jefes intimidantes. Cada vez, renunciar era un proceso agotador. En SoftBank tuvo que aguantar una hora de juntas con cinco de sus superiores que le pedían que se quedara. En Recruit, un gerente de recursos humanos resentido le recordó la inversión que la compañía hace para entrenar a talento joven como él.

Okazaki dejó el país para estudiar en Estados Unidos después de graduarse de Kaisei Senior High School, uno de los mejores bachilleratos de Japón. Dejó la Universidad del Norte de Texas después de tres años de estudio y regresó a Japón, donde pasó plazos cortos trabajando como carpintero y obrero en construcción, antes de conseguir un trabajo nocturno. “Nunca me interesaron los trabajos corporativos,” dice el joven de 29 años.

Cuando Niino le llamó el año pasado para preguntarle su opinión sobre la idea de Exit, Okazaki estaba trabajando como host en un club del distrito de Kabukicho en Tokyo, el área de entretenimiento para adultos más grande de Japón. Los dos dicen a modo de broma que representan a los empleados de cuello blanco y cuello azul.

“Por mucho tiempo habíamos discutido la posibilidad de trabajar en algo juntos, y este concepto se veía prometedor,” dijo Okazaki. “Definitivamente hay demanda ahí afuera. Personalmente me sorprende que a la gente se le dificulte renunciar, pero siento que es un ambiente predominante en Japón.”

Oportunidades de crecimiento

La compañía ya se ha sido contactada por empresas de capital de riesgo interesadas en el negocio, una proposición que ellos considerarán, ya que quisieran promover su negocio con publicidad y establecer dominancia en el mercado. Al oler una oportunidad de negocios, servicioso similares han aparecido desde que la startup japonesa abrió el año pasado.

La compañía también quiere ayudarles a los empleados que renuncian a encontrar nuevo empleo. Exit eventualmente planea utilizar datos acumulados de los clientes para proveer de servicios adicionales. “La industria de reclutamiento está hambrienta de la información que recolectamos,” dice Niino.