Ise-Shima

Ise Shima

Ubicado en la península de Shima, Ise-Shima da de frente al Océano Pacífico. Designado como un parque nacional, las montañas se elevan hasta 500 metros sobre el nivel del mar, creando una región de belleza natural. Con una costa con varias penínsulas y cabos, el mar abierto cuenta con varios islotes dispersos. Esta región además cuenta con una riqueza de fauna y flora marina, por lo que tiene un significado especial para los japoneses.

Ise Jingu

La importancia de la región proviene de Ise Jingu, uno de los santuarios sintoístas más prestigiosos de Japón. El complejo del santuario consiste en dos templos principales conocidos como el Naiku (“templo interior”), donde se rinde culto a la diosa del sol Amaterasu Omikami; y el Geku (“templo exterior”) que cuenta con 120 santuarios auxiliares de todos tamaños. Los dos santuarios principales se encuentran aproximadamente a seis kilómetros de distancia.

Ise Jingu Geku

Los adoradores acostumbran visitar primero el Geku y después el Naiku. A cinco minutos a pie desde la estación Iseshi se puede encontrar la entrada al Geku, marcado por un típico torii, seguido de un camino con cedros a los lados. El santuario de Geku está dedicado a la deidad del trabajo, la ropa, el alimento y el hogar. Se dice que los rituales que se ofrecen a Amaterasu Omikami datan de más de 1500 años.

Ise Jingu Naiku

Una vez que se ha visitado el santuario de Geku, los visitantes proceden al Naiku. Mientras que un arco torii también marca la entrada a este santuario, los visitantes cruzan el puente Uji para ingresar, dejando el mundo terrenal y pasando a un espacio que se considera sagrado. El puente se extiende por un riachuelo con agua tan pura que se puede ver el fondo. Antes de acercarse a los terrenos del santuario los visitantes deben lavar su boca y manos en el riachuelo. Los santuarios se encuentran ubicados en medio de un bosque denso. Cada 20 años se les da mantenimiento en una “reconstrucción ritual” que ha ocurrido por más de 1300 años, y se piensa que esta reconstrucción mantiene la pureza y alcanza la eternidad dentro del sintoísmo.

Oharaimachi

Las peregrinaciones a Ise Jingu por gente común comenzaron en la Edad Media, y el santuario se volvió más popular durante el periodo Edo. Es en esta época en la que la aldea cercana de Oharaimachi creció. La aldea de calles empedradas ubicada frente al Naiku contiene varios restaurantes construidos en madera y tiendas de souvenires. La popularidad de Ise no ha declinado y continúa siendo un destino popular para más de 7.5 millones de turistas anuales.

Meoto Iwa

Entre los escenarios que más atraen en Ise-Shima está Futamigaura, una aldea pequeña donde los peregrinos que van camino a Ise Jingu se hospedan. La aldea ofrece escenas pintorescas que no han cambiado por generaciones, además de varias posadas alineadas en una calle. Aquí también se encuentra Meoto-iwa, dos rocas que se encuentran unidas por un shimenawa y que se considera que están casados como marido y mujer.

El emprendedor Mikimoto Kokichi, fundador de la joyería Mikimoto tuvo éxito cultivando perlas en esta región. Las balsas de perlas cultivadas en la costa de Shima ofrecen al atardecer una vista que combina la naturaleza y la obra del hombre. Si tienes  suerte podrás ver a las ama, mujeres que se sumergen para recolectar ostras.

Carne de Matsukaza

Después de experimentar la historia, cultura y paisajes de Ise-Shima puede que se te haya abierto el apetito. El mar ofrece una variedad de mariscos como erizo de mar, ostras y almejas. De hecho, el langostino japonés se llama Ise-ebi, y su nombre proviene de esta región. Los platillos preparados con este langostino son recomendados. También es popular el abalón por su excelente calidad, y en ocasiones se ofrece a las divinidades de los santuarios. Para los amantes de la carne está la carne Matsukaza. Este ganado pasta en áreas abiertas con corrientes de agua clara lo que hace su carne ideal para una gran variedad de platillos como el shabu-shabu, rebanadas finamente cortadas y preparadas en un estofado, o el sukiyaki, carne con vegetales en un estofado dulce.

Además de ofrecer un sitio de reposo espiritual en uno de los santuarios más venerados de Japón, Ise-shima ofrece un escenario pintoresco y tradicional y varias oportunidades para degustar los obsequios del mar.

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