Feminismo en Japón – Parte 2

dos geishas hablando japonés

En la primera parte hablé un poco acerca de las diferencias culturales entre el individualismo occidental y el comunitarismo oriental y de por qué se dan diferentes feminismos en Estados Unidos y en Japón. También hablé del concepto de amae, que significa “dependencia indulgente”. En esta ocasión hablaré sobre el onna kotoba (女言葉, lenguaje de mujeres) y daré un ejemplo del caso de las geishas.

En Japón, la estructura del lenguaje marca una jerarquía que tiene efectos en las interacciones sociales y profesionales del día a día. En este aspecto, Japón difiere de las culturas europea y norteamericana, ya que las estructuras sociales están basadas significativamente en el género, y esto se refleja en el idioma. Ueno Chizuko, una feminista japonesa escribe que “es preocupante cuando este hecho es utilizado como evidencia de que Japón no se ha modernizado del todo. Simplemente quiere decir que Japón se ha modernizado de diferente manera” (Buckley, 281).

Lenguaje de mujeres

onna kotoba

En Japón existe algo conocido como “lenguaje de mujeres” que es una forma distinta de expresión verbal. Esto significa que cualquiera que crece aprendiendo japonés ya crece con una barrera entre ambos géneros. Existe controversia en Japón sobre si este “lenguaje de mujeres” favorece o no a las mujeres, y si se debe abolir o promover. Los que promueven su eliminación argumentan que perpetúa la idea de que la mujer es débil, inferior y fomenta el patriarcado como un “corset” verbal. De acuerdo a este argumento, el hecho de que se espera que las mujeres hablen de una manera más propia y respetuosa hace que sea más difícil para ellas competir en áreas intelectuales en oposición a los hombres, que pueden hablar informal y directamente. Otros proponen que el “lenguaje de mujeres” puede ser utilizado para crear un espacio femenino único en la literatura, y que enfatiza los mejores aspectos de una mujer, como ser atenta a las emociones y a las insinuaciones al socializar.

Aunque no es posible describir por completo en este artículo las particularidades del “lenguaje de mujeres”, a continuación describo los aspectos más generales. En el idioma japonés existe un elemento de cortesía que es difícil de traducir a otros idiomas, y que varía de acuerdo a la clase, sexo, edad y jerarquía laboral. De las mujeres se espera que la mujer sea diferente del hombre en situaciones sociales, pero no así en el área profesional o intelectual. Las diferencias en el habla son tales, que existen diferentes formas de decir “yo”, y al momento de escoger una “se escoge la identidad por género, edad y nivel de respeto hacia el que escucha” (Cherry, 38). El efecto general del “lenguaje de mujeres” tiende a suavizar las opiniones, a sonar menos decisiva y diluye la intención de la oración añadiendo modificadores y provoca un distanciamiento entre el hombre y la mujer, ya que tiende a ser más formal que el habla de los hombres.

Geisha

maiko

La geisha es tal vez uno de los aspectos más sensacionalistas y malintepretados de la cultura japonesa. Esta palabra evoca en los occidentales la imagen de una prostituta sumisa y exóticamente maquillada. En Estados Unidos las geishas eran utilizadas como símbolo de represión, pasividad y las desigualdades sociales.

El público japonés reprocha a una verdadera geisha por seguir un camino profesional que distancia a la mujer de los compromisos familiares y del rol maternal en búsqueda de la expresión artística, una decisión que se considera egoísta. Las geishas son estrictamente artistas, y la mala concepción de ellas existe en parte ya que en la posguerra, muchas prostitutas se promovían a sí mismas haciéndose pasar por geishas para los soldados estadounidenses y eran confundidas con cortesanas de clases altas conocidas como oiran.

Maikos en el distrito de Gion

Las geishas pasan por años de preparación en disciplinas como teatro, música y danza para ganar el título de geisha y finalmente poder financiar su educación, que es costosa, ofreciendo sus servicios como entretenedora en fiestas y ocasiones formales. Las mujeres japonesas se encuentran presentes en el público tanto como los hombres. Una geisha es finalmente una mujer de negocios emprendedora que se pone sus propios límites y tiene gran poder de decisión sobre su carrera profesional. En este aspecto, la carrera de una geisha tiene un carácter muy feminista.

 

Conclusión

empresaria japonesa

La sociedad japonesa difiere fundamentalmetne de la estadounidense en su fondo socio-político, que une al país como una familia y honra el rol de la madre cuidadora y promueve la dependencia indulgente hacia la mujer. El hecho de que la sociedad japonesa piensa de manera interdependiente significa que e l ideal existencialista de definirse a uno mismo como individuo no es compatible con el feminismo japonés. Por esta razón, no es correcto suponer que todas las expresiones de feminismo toman la forma de una identidad independiente, descartando todos los roles sociales y de género, o teniendo metas para logros individuales.

En su lugar, el feminismo japonés integra objetivos sociales amplios, como el derecho a tener un aborto, llamar al desarme nuclear (pues se ve como trampas de una sociedad patriarcal militar), o traer problemas de sexualidad al debate público, entre otras cosas. Nada de esto excluye la existencia de feministas japonesas que pelean por el derecho de tener una carrera profesional exitosa y bien pagada sin tener una familia sin ser estigmatizadas por eso. Muchas feministas japonesas están de acuerdo en que faltan todavía cambios por hacer, como la representación negativa de la mujer en los medios, o el hecho de que la mujer como madre es idealizado en el público. Sin embargo ese pensamiento de que el feminismo japonés ha progresado lentamente o es “moderado” está anclado en el ideal del individualismo occidental.

Linda Kauffman describe que el feminismo occidental está pensado para la mujer burguesa. En su lugar, el feminismo japonés se enfoca en establecer equidad dentro de las estructuras sociales preexistentes, en las que ser una madre y ama de casa implica mucho esfuerzo, más que en Estados Unidos. Finalmente el objetivo del feminismo es la promesa de que ninguna mujer quedará sin ser liberada, y las feministas japonesas, aunque pasan menos desapercibidas en el escenario internacional, pelean el mismo frente que su contraparte estadounidense.

Por último agrego la bibliografía citada a continuación (en inglés):

  • Allen, Paula Gunn. The Sacred Hoop: Recovering the Feminine in American Indian Traditions. Boston: Beacon  Press, 1986.
  • Bardsley, Jan and Laura Miller, eds. Bad Girls of Japan. New York: Palgrave MacMillan, 2005.
  • Buckley, Sandra. Broken Silence: Voices of JapaneseFeminism. Berkeley and Los Angelos: University of California Press, 1997.
  • Cherry, Kittredge. Womansword: What Japanese Words SayAbout Women. New York: Kodansha  International, 1987.

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