Onna Bugeisha, las mujeres guerreras de Japón

onna bugeisha 2

Todo mundo conoce a Japón por sus samurái. Sin embargo, poco se sabe sobre sus contrapartes femeninas, conocidas como onna bugeisha, quienes desempeñaron un papel importante en la historia de Japón. La emperadora Jingu es quizás la mujer guerrera más conocida en la historia de Japón.

onna bugeisha

Esta clase guerrera apareció en los periodos Heian y Kamakura, y eran mujeres de clase samurái que participaban en la lucha. La palabra onna bugeisha (女武芸者) literalmente quiere decir “maestra de las artes marciales”. Estas mujeres eran más o menos el equivalente de los samurái en el periodo del Japón feudal, y pertenecían a una clase superior de guerreros conocidos como bushi. El papel que desempeñaron estas mujeres fue importante para la historia, a pesar de que en el periodo moderno no tengan tanto reconocimiento en los libros de texto.

Incluso antes de que emergiera la clase terrateniente, las aldeas necesitaban protección de asaltantes. Ya que los hombres de la aldea no siempre se encontraban cerca, pues se dedicaban a la pesca, cacería o comercio en otras ciudades, las mujeres necesitaban defenderse. Tiempo después, sin embargo, ver mujeres en el campo de batalla era poco frecuente. La idea de cómo debía ser la mujer y el rol que desempeñaba en la sociedad no era tan diferente de otras culturas en la época. Se pensaba que la mujer era obediente, frágil y vulnerable comparada con el hombre. Esta visión tradicional de la mujer contrastaba con la idea de una mujer portando un arma en el campo de batalla.

onna bugeisha 3

A diferencia de los guerreros hombres, que utilizaban espadas y lanzas, las mujeres utilizaban la naginata (un arma larga con una hoja afilada en la punta), el kaiken (daga) y el tanto (cuchillo). Las armas cortas eran fáciles de esconder y utilizar, mientras que la naginata compensaba la falta de fuerza física con la ventaja de ser un arma larga.

mujeres con naginata

 

Probablemente el arma más utilizada por las onna bugeisha era esta última, pues por su tamaño permitía mantener a los atacantes a distancia. Su uso era tan frecuente entre las onna bugeisha que hoy en día esta arma está fuertemente asociada con las mujeres guerreras. Debido a esto se crearon escuelas de onna bugeisha al inicio del periodo Edo que se enfocaba en el uso exclusivo de la naginata.

retrato onna bugeisha

Desafortunadamente, la entrada al periodo Edo también marcó el declive de la mujer guerrera. Esto se debe a la introducción de una corriente neoconfuciana que establecía el matrimonio como un pilar social. Asimismo, la clase guerrera en general transitó de las armas a los cargos políticos o burocráticos, donde la mujer no tenía cabida. El cambio vertiginoso llevó a que varias de estas mujeres se convirtieran en amas de casa o esposas de gente poderosa.

Con la llegada del siglo XVII, el rol de la mujer en la sociedad se redujo a la de procrear. Con esta nueva mentalidad, la imagen de la mujer guerrera no tenía lugar. Sin embargo, una figura que llega hasta nuestros días es la de la legendaria emperadora Jingu. Vivió aproximadamente en el 169-269 d. de C. y era la esposa del emperador Chuai. Existe mucho misterio en torno a la figura de la emperadora, y a pesar de que existen registros suficientes que hablan sobre ella y su reinado en Japón, todavía muchos aspectos de su vida se encuentran en tela de juicio.

Emperadora Jingu

La leyenda dice que utilizaba un par de joyas divinas que le ayudaban a controlar la marea, lo que ayudó a que la invasión a Corea en el año 200 exitosa. De acuerdo a la historia, en esta batalla no se derramó sangre japonesa. Sin embargo los historiadores dicen que no hay evidencia histórica de una invasión a Corea en este periodo. Hallazgos más recientes establecieron que para el siglo IV ya había control sobre tierras coreanas.

Además, se dice que su hijo Ojin nació tras su regreso a Japón. La guerra duró tres años, por lo que se dice que todo este tiempo estuvo en el vientre de Jingu. Las explicaciones mitológicas dicen que su hijo en realidad era Hachiman, el dios de la guerra, quien por voluntad propia se quedó en el vientre de la madre los tres años que durara la guerra con Corea.

billete emperadora jingu

La emperadora Jingu fue la primera mujer en aparecer en un billete de banco en Japón en 1881. Ya que no existen imágenes de ella, las imágenes modernas son parte del imaginario posterior a su vida y corresponden a una interpretación artística. Se desconoce el lugar donde yacen sus restos, pero se designó una tumba ubicada en Misagi-cho, en Nara, como su lugar de reposo y oración. En el imaginario contemporáneo ha servido como referencia en diversas artes como literatura, poesía, pintura y escultura.

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