Mitología y folclor japonés – Jorōgumo

Jorogumo

El nombre de jorōgumo es con el que actualmente se le designa a la araña de la especie Nephila clavata, una araña que hace telarañas de gran tamaño. Aunque no es venenosa, en tiempos antiguos se creía que tenía un veneno muy poderoso y con cualidades sobrenaturales. Una enciclopedia del periodo Edo describe que:

El rakushinpu es un ser que toma el nombre de jorōgumo en los valles, y sus ojos amarillos, verdes y rojos son bellos, pero al contrario, es feo. Su veneno es extremadamente terrible. Comparado a la araña [usual], tiene una cintura delgada, y la parte posterior es puntiaguda con dos extremidades negras y largas. […] Si una persona es atacada, será brutalmente aplastada y morirá desangrada. Otras arañas no tienen sangre [se dice que sus fluidos corporales no son rojos]. Su parte trasera es puntiaguda y en dos lugares oscila y brilla. Sin embargo, no es tan luminoso como la luz de una luciérnaga. Los objetos antiguos producen luz. En ocasiones se encuentran en una noche oscura, o en una lluvia ligera.

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En el folclor japonés, el jorōgumo es asociado con los amos de cuerpos de agua y cuencas de cascadas. Hay una historia que un hombre que descansaba al lado de una cascada fue atado del pie por un jorōgumo. El hombre al darse cuenta queda extrañado y ata el hilo a un tronco muerto, sólo para que este fuera tirado por un espíritu en el agua en un intento por devorar al hombre. El amo de las cataratas de Jōren (en la península de Izu) se dice que era un jorōgumo poderoso. La leyenda dice que ésta araña ató del pie a un aldeano que iba pasando, y de no ser que éste reaccionó y ató el hilo a un matorral cercano, habría sido arrastrado al agua.

Una colección de leyendas de Izu incluye una extensión de la historia en la que el jorōgumo vuelve a aparecerse frente a un leñador que por accidente arrojó su hacha al agua. La araña aparece en la forma de una bella mujer entre las rocas, quien le devuelve el hacha y le revela su identidad al leñador, amenazándolo con matarlo si se lo revelaba a alguien más. Más tarde el leñador se embriaga en una casa de té, y mientras las personas cuentan historias de fantasmas, él les cuenta la suya. Después bebe hasta perder el conocimiento y nunca más despertó.

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Otra historia que se incluye en el Tonoi-gusa, un joven samurái pasa la noche en un santuario sintoísta antiguo en el que encuentra a una extraña mujer que carga a un niño. La mujer insiste que el niño es de él, pero el guerrero sospecha y ataca a la madre, quien huye y escala al techo. A la mañana siguiente, el samurái inspecciona la azotea, donde encuentra el cuerpo herido de una araña gigante y varios cuerpos de hombres a su alrededor. También se da cuenta que el niño que cargaba era una estatuilla de piedra que, de haberla golpeado, habría roto su espada.

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En el Taihei Hyaku Monogatari, un hombre adinerado llamado Sonroku construye una segunda casa para descansar y dedicarse a leer poesía. Un día una anciana se le acerca y le dice que su hija lo escucha todos los días y se ha enamorado de él, y lo lleva al patio de una extraña casa con muchas puertas. Entonces aparece la joven y le pide tomarla como esposa, pero él la rechaza, pues ya está casado, además de que la mujer pertenece a una clase social muy baja. La insistencia de la mujer es tal que el hombre decide huir, pero la casa desaparece e inmediatamente se encuentra en la entrada de su casa. Un sirviente de Sonroku le dice que había sido un sueño. Entonces se da cuenta que hay un jorōgumo en el techo y recuerda que la joven pretendía hacerlo sentir culpable de haber intentado matar a su madre, cuando en realidad había intentado matar a una araña con su pipa. Al darse cuenta que son las arañas que se meten en sus sueños, manda a que su sirviente reúna a todas las arañas y telas de arañas y las libere en el campo. Desde entonces no fue atormentado en sueños.

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