El misterioso incidente Glico-Morinaga

El caso Glico-Morinaga (グリコ・森永事件), también conocido por su nombre oficial “Caso Designado Metropolitano 114” (警察庁広域重要指定第114号事件) fue un incidente de extorsión famoso en la década de los ochentas en Japón, principalmente dirigido a las confiterías industriales Ezaki Glico y Morinaga que nunca se resolvió. El incidente duró 17 meses, iniciando con el secuestro del presidente de Glico hasta la última comunicación con el principal sospechoso, un hombre o grupo conocido como “El monstruo de las 21 caras“.

El caso llamó la atención del público japonés, y muchas personas se refieren a este incidente como un punto de inflexión en la sociedad japonesa, que se creía libre de crímenes impunes en la posguerra.

Katsuhisa Ezaki

Todo comenzó el 18 de Marzo de 1984 en Ibaraki, aproximadamente a las 9:00 de la tarde, cuando dos personas enmascaradas, con gorras y armadas entraron a la casa de Katsuhisa Ezaki, presidente de Glico. Antes de entrar a la casa de Ezaki, los dos hombres habían primedo forzado la entrada a la casa de la madre de Ezaki, quien vivía a un lado, la ataron y tomaron la llave de la casa del presidente. Los dos hombres enmascarados entraron a la casa, ataron a la esposa de Ezaki y a su hija. Pensando que se trataba de asaltantes ordinarios, la esposa de Ezaki intentó negociar su libertad a cambio de dinero, pero los dos hombres enmascarados lo rechazaron. Después se dispusieron a cortar las líneas telefónicas y entraron al baño, donde se encontraban escondidos Ezaki y sus otros dos hijos. Ezaki intentó pedir ayuda gritando, pero los dos hombres amenazaron con matarlo a menos que se calmara. Lo ataron y lo mandaron a un almacén de la casa.

A la mañana siguiente, los dos hombres llamaron al director de la compañía en Takatsuki y pidieron un rescate por mil millones de yenes y 100 kilogramos en lingotes de oro. Sin embargo, tres días después, el 21 de Marzo, Ezaki logró escapar del almacén. El secuestro marcó un precedente en la historia criminal de Japón, que después de la guerra nunca antes se había dado.

Los intentos de extorsión contra Glico no cesaron con el escape de Ezaki. El 10 de Abril de ese año, varios vehículos en el estacionamiento de las oficinas centrales de Ezaki Glico fueron prendidos. Luego, el 16 de Abril se encontraron un contenedor con ácido hidroclórico y una carta de amenaza hacia Glico en Ibaraki.

incidente glico morinaga

El 10 de Mayo, Glico comenzó a recibir cartas de una persona o grupo que se hacía llamar “El monstruo de las 21 caras” (かい人21面相), pseudónimo adoptado por el villano de una novela de Edogawa Rampo. El “monstruo” afirmaba que los dulces de Glico habían sido cubiertos con cianuro de potasio. En consecuencia, Glico retiró sus productos de los estantes en grandes cantidades, lo que resultó en una pérdida de 21 millones de dólares y el despido de 450 empleados de medio tiempo. El Monstruo de las 21 Caras amenazó con colocar productos alterados en las tiendas. Luego de estas amenazas, un hombre que llevaba una gorra de baseball de los Gigantes fue hallado por una cámara de seguridad poniendo chocolates de Glico en un anaquel de una tienda. Las investigaciones consideraban que éste era el hombre detrás del Monstruo de las 21 Caras. La foto de la cámara de seguridad se hizo publica después de este incidente.

Mientras tanto, el Monstruo de las 21 Caras mandó cartas a los medios, burlándose de los esfuerzos de la policía en capturar al culpable o a los culpables. Un extracto de una de las cartas, escrita en hiragana y en dialecto de Osaka decía:

“Queridos y tontos oficiales de policía. No mientan. Todos los crímenes comienzan con una mentira como decimos en Japón. ¿No lo saben?”

Otro mensaje fue enviado a la estación de policía de Koshien:

“¿Por qué no se lo guardan para ustedes? Parecen estar en un callejón sin salida. Así que, ¿por qué no nos dejan ayudarles? Les daremos una pista. Entramos a la fábrica por la entrada frontal. La máquina de escribir era Panwriter. El contenedor de plástico que se utilizó era una pieza de basura de la calle. Monstruo de las 21 Caras.”

logo morinaga

Eventualmente, el Monstruo dejó de contactar a Glico, y el 26 de Junio escribió un mensaje diciendo “¡Perdonamos a Glico!”. Sin embargo, el Monstruo  enfocó su campaña de extorsión en Morinaga y las compañías alimenticias Marudai Ham y House Foods Corporation.

La policía llegó a estar cerca de dar con la mente maestra del Monstruo de las 21 Caras. El 28 de Junio, dos días después de que acordaron dejar de extorsionar a Marudai a cambio de 50 millones de yenes, el “monstruo” arregló  que un empleado de Marudai arrojara el dinero del rescate en un tren que iba en dirección a Kyoto cuando una bandera blanca se mostrara. Un investigador disfrazado de un empleado de Marudai fue al a estación y siguió las instrucciones del “monstruo”. El investigador encontró a un hombre sospechoso que lo observaba mientras tomaba el tren al punto donde iba a dejar el dinero. De acuerdo al investigador, el hombre era grande, fornido, con lentes de sol, pelo corto y con permanente, y con “ojos como los de un zorro”.

hombre de los ojos de zorro

La bandera blanca nunca se mostró, y el policía encubierto y el “Hombre de ojos de zorro” (キツネ目の男) bajaron del tren en la estación de Kyoto, y mientras el investigador esperaba en una banca, el Hombre de los Ojos de zorro seguía observándolo. El investigador después se dirigió a Osaka, y el Hombre de los Ojos de Zorro abordó otro vagón del mismo tren. Cuando el investigador bajó en la estación de Takatsuki, el Hombre de los Ojos de Zorro abordó un tren con destino a Kyoto y otro investigador lo siguió, pero le perdió el rastro.

La policía tuvo una segunda oportunidad para dar con él el 14 de Noviembre, cuando el grupo del Monstruo intentó extorsionar a House Food Corporation por 100 millones de yenes en otro trato secreto. En una parada de la autopista de Meishin, cerca de Otsu, los investigadores vieron al Hombre de los Ojos de Zorro con una gorra de golf y lentes obscuros, pero de nuevo huyó. El vehículo que llevaba el dinero continuó manejando hasta el punto donde habían acordado, donde se supone que deberían dejar el dinero en un contenedor bajo una tela blanca. Cuando llegó el vehículo al punto de destino se encontraba la tela, pero no había ningún contenedor. Como resultado, el equipo de investigación recibió las órdenes de retirarse. Las autoridades afirman que se trataba de una evaluación de la respuesta de la policía planeado por el Monstruo de las 21 Caras.

Sin embargo, una hora después, una patrulla de policía de la prefectura de Shiga encontró una furgoneta con el motor encendido y las luces apagadas. La furgoneta estaba a menos de cincuenta metros de donde habían colocado la tela blanca colgada de una valla. Los policías no estaban enterados de la extorsión, pero se aproximaron al vehículo y encendieron la linterna para iluminar el interior. Adentro vieron a un hombre de rostro enjuto, de cuarenta años, con una gorra de golf y con audífonos de un receptor inalámbrico. Sorprendido por la policía, el conductor aceleró, el policía intentó seguirlo pero lo perdió.

La furgoneta fue encontrada después en las cercanías de la estación de Kusatsu y se descubrió que había sido robada en Nagaokakyo, en la prefectura de Kyoto. Dentro del vehículo abandonado había un radiotransmisor que había sintonizado las comunicaciones de radio de la policía de seis prefecturas. También había una aspiradora, aunque no hay evidencia que muestre que le pertenecía al grupo.

Monstruo de las 21 caras

Luego de la campaña de extorsión contra House Foods, el “Monstruo” se dirigió a Fujiya en Diciembre de 1984. En Enero de 1985, la policía publicó un retrato del Hombre de los Ojos de Zorro. En Agosto de 1985, después de la continua hostigación del Monstruo de las 21 Caras y el fracaso en la captura del Hombre de los Ojos de Zorro, el Superintendente Yamamoto de la Policía de la Prefectura de Shiga cometió suicidio al inmolarse.

Cinco días después de la muerte de Yamamoto, el 12 de Agosto, el Mostruo de las 21 Caras mandó un último comunicado a los medios:

“Yamamoto de la Policía de la Prefectura de Shiga murió. ¡Qué tonto! No tenemos amigos ni escondites secretos en Shiga. Eran Yoshino o Shikata los que debieron haber muerto. ¿Qué han estado haciendo en un año y cinco meses? No dejen que los chicos malos como nosotros se salgan con la suya. Hay más tontos que quieren copiarnos. Yamamoto murió como un hombre. Así que decidimos darle nuestras condolencias. Hemos decidido olvidarnos de torturar a las compañías productoras de alimentos. Si alguien chantajea a alguna compañía alimenticia, no somos nosotros sino alguien imitándonos. Somos chicos malos. Eso quiere decir que tenemos más cosas que hacer que hostigar a compañías. Es divertido llevar la vida de un hombre malo. Monstruo de las 21 Caras.”

Después de este mensaje no se volvió a saber del Monstruo de las 21 Caras. En Junio de 1995, la prescripción del asalto y secuestro de Ezaki venció, seguido de la conclusión de la prescripción por intento de homicidio con alimentos envenenados.
Miyazaki Manabu
En 1985, luego de que la policía publicó la imagen del sospechoso, la Policía Metropolitana de Tokyo identificó a Manabu Miyazaki como el culpable. Con el nombre de “Señor M” o “Testigo M”, Miyazaki fue sospechoso por publicar un video que apoyaba a una unión laboral en una disputa con Glico que hacía declaraciones similares a las del Monstruo de las 21 Caras. Hubo otros casos de denuncias anónimas entre 1975 y 1976 que se le atribuía a Miyazaki, que señalaban que Glico arrojaba almidón y otros desperdicios industriales a los ríos locales y al sistema de desagüe. Miyazaki también era sospechoso de haberse involucrado con la renuncia del líder de la unión por irregularidades financieras cuando Glico Ham y Glico Nutritional Foods se unieron. Además, su padree era jefe de un grupo de Yakuzas local y Miyazaki tenía muchas similitudes con el retrato hablado del Hombre de los Ojos de Zorro. Sin embargo, la policía comprobó su coartada y lo dejó ir. La notoriedad que obtuvo Miyazaki por este incidente lo llevó a escribir un libro de sus experiencias, titulado Toppamono.

La Policía Metropolitana de Tokyo también sospechó que varios grupos de Yakuzas estaban involucrados en el caso Glico-Morinaga. El término de la campaña de chantaje coincidió con la guerra Yama-Ichi, en la que dos grupos de Yakuzas, los del Yamaguchi-gumi y el Ichiwa-kai se enfrentaron. Además, la Comisión Nacional de Seguridad Pública de Japón investigó a varios grupos de extrema izquierda y extrema derecha como posibles sospechosos. Incluso en el 2000 hubo rumores en la prensa japonesa de que Corea del Norte se había involucrado en el caso Glico-Morinaga.

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