El pachinko, el tragamonedas de Japón

Máquinas tragamoneda en Japón

Los salones de pachinko se pueden encontrar en todo Japón, de colores brillantes y variados. El pachinko es un juego en el que juegan tanto hombres como mujeres, y hay quienes aseguran ser profesionales de este juego.

Salón de pachinko

Este juego fue introducido a Japón por coreanos durante la década de 1920, ya que estos no podían obtener licencias para trabajos formales. Sin embargo, su mercado llegó a crecer después de la segunda guerra mundial. Desde 1990 el crecimiento de establecimientos de pachinko ha sido tal, que a partir del 2007 se registraron mayores ingresos en estas máquinas que en Las Vegas. Se estima que un tercio de las máquinas pertenecen a familias norcoreanas, que aportan una suma importante a las remesas que son destinadas a Pyongyang.

El pachinko es una mezcla de tragamonedas y pinball en el que el jugador sólo puede controlar la velocidad a la que una bola de acero es lanzada a la máquina. La mayoría de las bolas sólo caen y desaparecen, pero unas cuantas logran llegar hasta los hoyos, que activan una especie de tragaperras. Al igual que estas, ganas si aparecen tres imágenes idénticas. Esto ocurre en muy raras ocaciones, pero si ganas, puedes lanzar más pelotas. Si sólo juegas con 500 o 1000 yenes probablemente pierdas en cuestión de minutos. Un juego de pachinko cuesta entre 2 y 4 yenes.

Salón de pachinko 2

El número de bolas que tienes lo puedes cambiar por bienes disponibles en la tienda del salón de pachinko. De acuerdo a la ley en Japón, los juegos de azar y máquinas tragamonedas no pueden dar dinero, por lo que ofrecen cosas como jabón para manos, peluches, cigarrillos, etcétera. Sin embargo, afuera de los salones hay puestos que cambian esos objetos por dinero, por lo que es una forma de saltarse la ley en Japón.

Pachislo

Similar al pachinko, hay otro juego conocido como pachislo, que es una forma más convencional de tragaperras, en el que si se obtienen tres figuras idénticas ganas un premio. La diferencia está en que el jugador puede presionar un botón para frenar cada una de las ruedas que giran, lo que le agrega un poco de habilidad al juego. Un juego de pachislo cuesta alrededor de 20 yenes.

Aunque estos dos juegos son de apuestas, en Japón están regulados como “entretenimiento”, por lo que están al borde de lo ilegal. La adicción al juego aumenta, ya que muchas de las máquinas despliegan en la parte superior el número de veces que han pagado en las 24 horas. Así, hay jugadores que se sienten con suerte al jugar en una máquina que lleva mucho tiempo sin un ganador.

La industria de estos juegos ocupa a 300 mil empleados en todo Japón, y se estima que anualmente se obtienen ganancias de 225 mil millones de dólares. Esto es el doble de lo que se obtiene en ganancias legales en Estados Unidos, o el equivalente al Producto Interno Bruto de Israel. Aunque el gobierno ha tratado de regular las ganancias obtenidas por estos juegos, y establecer un número mínimo de juegos ganados, es difícil lograr que haya una regulación de estos juegos, a menos que el gobierno admita que se tratan de juegos de apuesta.

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