Música clásica japonesa

Además de la música tradicional y del J-pop, Japón destaca por su música clásica. Desde Rentarō Taki, quien incorpora la música folclórica a la clásica, hasta el autodidacta Toru Takemitsu, hay una larga trayectoria de compositores japoneses.

Rentarō Taki (1879-1903): Fue un compositor japonés y  es quizás uno de los compositores más conocidos. Nacido en Tokyo, tuvo la oportunidad de conocer varios lugares por el oficio de su padre, y finalmente se graduó de la Escuela de Música de Tokyo en 1901. Una de sus piezas más famosas es Kōjō no Tsuki (La luna sobre el castillo en ruinas), junto con Hakone HachiriHana.

El mismo año en que se graduó viajó a Alemania para estudiar en el Conservatorio de Leipzig, pero cayó enfermo de tuberculosis y regresó a Japón. Murió a la edad de 23 años, y la última pieza que se publicó fue Urami (Arrepentimiento), cuatro meses después de su muerte. En sus obras incorpora la música tradicional japonesa.

 

Michio Miyagi (1894-1956): Miyagi fue un compositor, además de tocar el koto y el sakuhachi. Quedó ciego a la edad de siete años, pero como mostró gran habilidad para la música, fue motivado por sus padres a continuar sus estudios en koto. Su primera obra fue Mizu no Hentai (Metamorfosis del agua), pero su obra más famosa es Haru no Umi (El mar de primavera).

Miyagi además incorporó elementos de la música europea a la música tradicional japonesa, como su estructura y géneros como la música de cámara. También innovó varios instrumentos, ampliando el número de cuerdas del koto.

 

Hidemaro Konoye (1898 – 1973): Estudió en la Peers School y en la Universidad Imperial de Tokyo, y se especializó en violín y dirección orquestal. Fue un impulsor de las orquestas en Japón, pues fue fundador de la Asociación Sinfónica de Japón y de la Nueva Orquesta Sinfónica de Tokyo. Además, grabó la cuarta sinfonía de Mahler, la segunda grabación en el mundo de una de las sinfonías de este compositor.

Aunque destaca más por ser director, también compuso algunas obras, como Etenraku, que incorpora elementos de la música tradicional japonesa en una orquesta sinfónica.

 

Tōru Takemitsu (1931 – 1996): Takemitsu fue un músico autodidacta que se interesó por la música al escuchar la radio estadounidense durante el periodo de intervención. Entre los músicos que influyeron en su música están Debussy, Messiaen, Webern y Stravisnki. Se puede decir que es uno de los primeros compositores de música moderna japoneses,  e incorpora varios géneros en sus obras. La obra que lo impulsó a la fama internacional fue su Requiem para cuerdas, precisamente aclamado por Stravisnki.

 

Yasushi Akutagawa (1925 – 1989): Hijo de uno de los compositores más aclamados de Japón, Ryunosuke Akutagawa, Yasushi música en Tokyo. Admiraba a Prokofiev y Shostakovich, y por lo mismo fue una persona muy activa en el intercambio cultural entre Japón y la Unión Soviética. Compuso obras como Orfeo de HiroshimaSinfonía Ellora, un concierto para chelo y varias piezas para películas.

 

Takashi Yoshimatsu (1953 – ): Yoshimatsu es uno de los compositores modernos más prolíficos. Comenzó sus estudios de ingeniería, pero después se cambió a música. Estudió composición por cuenta propia, y tocó varios géneros, como jazz o rock antes de estudiar música seria. Su composición Dorian le ganó un premio de la Fundación Sinfónica de Japón, y ha compuesto varias obras para instrumentos folclóricos, y para instrumentos de orquesta o ensambles. Otras obras conocidas de él son su Sinfonía No. 1 “Kamui Chikap” y el concierto para guitarra “Pegasus Effect”. De sus obras más conocidas es Threnody no Toki, una pieza que dedicó al último toki, un pájaro extinto de Japón y Cyberbird Concerto, para saxofón alto.

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